
Me tocó celebrar Navidad en Egipto. O sea, remedo de Navidad. Como la fecha no tiene mayor significado para la gran mayoría musulmana, solo se trata de decorar un poquito en rojo y verde y poner arbolitos en los malls y los hoteles, como para que el ocasional visitante no sienta que algo hace falta ese fin de año.
Vivir sin Navidad... Me tocó acostumbrarme en los últimos años. No es que en Sudáfrica no se celebre, pues dentro de la pluralidad religiosa el cristianismo –mas no el catolicismo– es mayoría. Pasa que como este es un país que se esfuerza por ser políticamente correcto, la Navidad no se impone, se opta. Se decoran casas y espacios públicos, hay una que otra actividad relativa tipo coro navideño y algo, no demasiado, de música ambiental en los malls, donde, pese a todo, la compradera se impone. Pero todo esto está lejos de la abrumadora experiencia navideña peruana de la que pocos, poquísimos, se libran.
Aquí es gracioso porque si alguien te manda un mail o te llama por teléfono, si no te conoce bien, te dice algo así como: “Si celebras Navidad, que la pases así y asá”. Y los saludos en el diario diario dicen: “A nuestros lectores que celebran Navidad...”. Pero también hacen lo mismo con fechas clave de otras religiones como Eid (fin del ayuno musulmán), Diwali (fiesta de las luces hindú) o Yom Kipur (día de la expiación judía). Incluso hay quienes reclaman que si el 25 de Diciembre es feriado, también deberían serlo las otras fechas pues aquí la gente se pone salsa si pretendes insinuar que una religión es más bacán que otra.
Mi novio, por ejemplo, desconoce mayormente la Navidad: Más allá del ocasional regalo para el hijo de un pata o el almuerzo de fin de año en la oficina, nunca la ha celebrado. Aunque él es ateo, su familia mantiene algunos de los ritos hindúes de sus ancestros y como vivimos en KwaZulu-Natal, la provincia con mayor población hindú (en Sudáfrica las provincias equivalen a lo que en Perú son departamentos), Diwali es en su círculo social mucho más importante.

Si bien él me dijo “puedes considerarla la Navidad india”, Diwali es un festival de las luces de fecha movible, que se celebra en octubre o noviembre. Ese día la gente reza, llena la jato de velas y prende fuegos artificiales en celebración de la luz. Preparan bocaditos dulces y salados (si no eres tradicional los compras), los ponen en cajitas decoradas y salen a recorrer las casas de vecinos, familiares y amigos repartiendo ofrendas. Por esta idea de compartir y porque todo lo que tiene que ver con la comida es para los indios un ritual familiar en la cocina, es que se compara con la tradición navideña.
Mi novio en realidad no celebra Diwali, así que yo atraqué no celebrar Navidad para estar parches (¿cuál es la gracia, además, si mi gente está tan lejos?). Al principio la idea de una vida sin depre estacional, compras enloquecidas, pavo por semanas ni Toribianitos sonaba perfecta. Pero la fuerza de la costumbre es harto difícil de romper. Mi cuerpo siente que algo no está bien cada diciembre. Y aunque jamás confesaré que la extraño, debo decir que es rarazo vivir sin Navidad.
* Foto 2: Sudáfrica heredó la costumbre inglesa de usar coronas de papel en navidad. Tan monse como nuestro cotillón de Año Nuevo aunque mucho menos divertido, creo yo...